La verdad es que nunca me había parado a pensar de lo importante que es la sal (si sal, el cloruro sódico de toda la vida) en las catástrofes naturales y no naturales, pero por lo visto es fundamental.
Ya os he hablado algo de las famosas nevadas inglesas, cuando vivíamos allí, que nos obligaron a permanecer encerrados en casa y paralizaron al país entero, de una manera absolutamente incomprensible para un país tan desarrollado como Gran Bretaña.
Lo que no os he contado es que cuando ocurrió la primera gran nevada, casualmente, en casa nos quedamos sin sal para cocinar. En esos días el único que salía de casa era Alejandro para hacer excursiones al súper, porque mi coche estaba totalmente atrapado por la nieve en la parte delantera de la casa y allí las máquinas quitanieves no pasaban, al igual que en el 80% de las zonas residenciales, las máquinas sólo pasan por las carreteras principales, el porqué, no lo sé y tampoco hay quitanieves a domicilio, así que te obligan a permanecer en casa.
Pues bien, en toda esa crisis nos fue imposible encontrar sal porque en los supermercados estaba totalmente agotada, lo solucioné con un paquete de sal Maldon que tenía por casa, la machacaba un poco y listo.
Nosotros flipábamos, porque con la cantidad de nieve que había en la puerta de casa era imposible que con un paquetito de sal la pudieses derretir, pero los ingleses no pensaban igual y arramblaron con todas las existencias.
Luego nos enteramos que las cadenas para los coches están prohibidas en Inglaterra, porque estropean las carreteras, eso lo supimos cuando las quisimos comprar para sacar mi coche de delante y llevarlo a la parte de atrás de casa, desde dónde se accedía a la carretera principal. Pese a todo las compramos por internet en el único sitio donde las vendían cerca de casa (en un pueblo de al lado) y sólo las usamos esa vez. Así al cabo de 10 días de encierro, yo ya podía moverme por ahí.
También nos enteramos de que está absolutamente prohibido sacar con una pala la nieve de delante de casa, como hacen los americanos, porque al quedar el suelo mojado, se congela y es muy resbaladizo y si un vecino se cae, se te cae el pelo.
Así que la única solución es la sal, y por eso los ingleses la compraban por arrobas, no como la tonta de mi vecina que era hindú y echaba agua caliente, dejando aquello como una pista de patinaje, no nos matamos de milagro.
Y a qué viene todo esto, pues que aquí en Shanghái, en plena crisis radiactiva los chinos también hacen acopio de sal, para la nieve no es, seguro, pero el caso es que está agotada en todos los supermercados, y en los que la hay, sólo venden 10 paquetes por persona máximo. La sal yodada, que sumado a que han acabado con todo el yodo de la ciudad, incluido el de desinfectar las heridas acabará provocando más intoxicaciones que la radiación, al tiempo. Están como auténticas cabras.
A mí de todo esto de la sal me informó una amiga, pero hasta mi hijo el mayor me preguntó si teníamos sal, porque a él también se lo comentaron los amigos.
Nosotros de momento no tenemos problemas, pues sal para cocinar, de momento tenemos, pero lo que si tengo claro es que cuando me vuelva a mudar de ciudad, lo primero que compro al llegar es mi provisión de sal, con cinco kilitos para empezar creo que bastará. A saber para qué otras crisis será necesaria.
sábado, 19 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
MADE IN JAPAN
Estos días el tema de actualidad es lo que está ocurriendo en Japón, pero no pienso escribir sobre ello pues todos sabemos de sobra lo que ha pasado y lo que está pasando esa pobre gente y probablemente sabréis vosotros más que yo, que vivo en un país donde las noticias de la prensa salen filtradas a la calle.
Aquí todo es normal a la espera de noticias de lo que ocurrirá finalmente con las fugas radiactivas, su dimensión y si los vientos traerán a China la temida radioactividad. En Shanghai lo único reseñable es que el yodo y las mascarillas se han agotado en todos lados. Y no me explico qué piensa hacer la gente con el yodo de desinfectar las heridas, porque como se les ocurra beberlo se van a enterar de lo que es bueno.
Lo que sí han dicho en la prensa es que China está evacuando a sus ciudadanos chinos de Japón y todo el que llega de allí pasa controles de radioactividad. Aquí aunque las autoridades no están por la labor de dar mucha información, a través del consulado y las multinacionales que hay aquí, si la situación llega a ser preocupante nos enteraremos.
Incluso el colegio de mis hijos hace mediciones de radioactividad. De todas formas si el viento finalmente sopla en esta dirección, se tratará de estar encerrados en casa mientas pasa la nube radiactiva, no es como en Japón que no se sabrá cuánto tardará la atmósfera en limpiarse y no se podrán acercar a la zona cero en años.
Y lo de estar encerrados en casa por causas ajenas ya lo tenemos dominado, no en vano los dos últimos inviernos en Inglaterra ya hicimos prácticas gracias a las nevadas, la primera vez estuvimos en casa una semana enterita, y la segunda qué os voy a contar, la famosa gran nevada de Heathrow, nos pilló en el aeropuerto y ala! Todos a casita y a encerrarse, mis hijos a jugar a la Play Station y yo a incubar mi neumonía.
Y aquí no necesito ni ir al súper, llamo a recepción y tengo desayuno, comida y cena. Es un gran invento esto del Service Apartament, otro día os hablo de él.
Por cierto, nos vamos mañana a Guangzhong a pasar el fin de semana, está mucho más al sur que Shanghái, así que menos peligro de contaminación, a ver si a la vuelta ya ha pasado todo. Así que ya sabéis, el blog aparcado unos días. A la vuelta más.
Aquí todo es normal a la espera de noticias de lo que ocurrirá finalmente con las fugas radiactivas, su dimensión y si los vientos traerán a China la temida radioactividad. En Shanghai lo único reseñable es que el yodo y las mascarillas se han agotado en todos lados. Y no me explico qué piensa hacer la gente con el yodo de desinfectar las heridas, porque como se les ocurra beberlo se van a enterar de lo que es bueno.
Lo que sí han dicho en la prensa es que China está evacuando a sus ciudadanos chinos de Japón y todo el que llega de allí pasa controles de radioactividad. Aquí aunque las autoridades no están por la labor de dar mucha información, a través del consulado y las multinacionales que hay aquí, si la situación llega a ser preocupante nos enteraremos.
Incluso el colegio de mis hijos hace mediciones de radioactividad. De todas formas si el viento finalmente sopla en esta dirección, se tratará de estar encerrados en casa mientas pasa la nube radiactiva, no es como en Japón que no se sabrá cuánto tardará la atmósfera en limpiarse y no se podrán acercar a la zona cero en años.
Y lo de estar encerrados en casa por causas ajenas ya lo tenemos dominado, no en vano los dos últimos inviernos en Inglaterra ya hicimos prácticas gracias a las nevadas, la primera vez estuvimos en casa una semana enterita, y la segunda qué os voy a contar, la famosa gran nevada de Heathrow, nos pilló en el aeropuerto y ala! Todos a casita y a encerrarse, mis hijos a jugar a la Play Station y yo a incubar mi neumonía.
Y aquí no necesito ni ir al súper, llamo a recepción y tengo desayuno, comida y cena. Es un gran invento esto del Service Apartament, otro día os hablo de él.
Por cierto, nos vamos mañana a Guangzhong a pasar el fin de semana, está mucho más al sur que Shanghái, así que menos peligro de contaminación, a ver si a la vuelta ya ha pasado todo. Así que ya sabéis, el blog aparcado unos días. A la vuelta más.
lunes, 14 de marzo de 2011
SUZHOU
Ya sé que os encantó el post de las compras, pero ya toca un poco de cultura y hoy os hablo de la excursión que hicimos la semana pasada a Suzhou, uno de los pueblos del agua chino.
Suzhou está a 80 Km de Shanghái y el trayecto en tren dura 30 minutos. Fue mi primer viaje en la alta velocidad terrestre, pues a pesar de haber vivido en Madrid durante 5 años, nunca había ido en AVE.
En el siglo VII se construyó en China el Gran Canal, una vía de agua que unía Beijing y Hangzhou. Su misión era satisfacer las necesidades de las ciudades importantes con el agua de los ríos Yangtsé y Hual y facilitar el transporte de grano a la capital.
Así fue como fueron surgiendo las ciudades chinas en el agua o Water Towns, que se identifican por sus antiguas casas alineadas a lo largo de los canales y los puentes que los cruzan. China tiene muchos famosos pueblos de agua bien conservados, tradicionales y bonitos. Los más populares, son Zhouzhuang, Zhujiajiao (ya absorbido por el casco urbano de Shangai) Xitang (aquí empieza la película de Tom Cruise, Misión imposible 3), Tongli, Wuzhen, Luzhi y Mutu.
Y uno de los más importantes de la ruta era Suzhou, pues se encontraba en el canal principal y era además el lugar de origen de la seda, siendo un importante centro para la industria de la seda de China llegando a convertirse en el mayor centro económico de la dinastía Ming.
Construido en 514 aC, Suzhou cuenta con más de 2.500 años de historia y es la cuna de la cultura Wu, llegando a ser la capital del reino, conocida como “Gran ciudad de Helu”, cambiando su nombre a Suzhou durante la dinastía Qin. Existe un proverbio chino que dice: "En el cielo está el paraíso y en la tierra están Suzhou y Hangzhou".
Suzhou aparte de los canales, y puentes de piedra, (es en ocasiones llamada la "Venecia de Oriente" o "Venecia de China", aunque este nombre se lo disputan varios de los pueblos del agua) es la ciudad de China que más jardines tradicionales conserva y éstos están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1997.
La mayoría de estos jardines pertenecían a casas particulares. La arquitectura clásica de los jardines chinos incluye siempre cuatro elementos: rocas, agua, pabellones y plantas. Algunos de los principales jardines de la ciudad son:
Jardín del administrador humilde (Zhuoizheng Yuan): Es uno de los más grandes. Pertenecía a un alto funcionario que lo construyó durante la dinastía Ming. Su dueño le puso el nombre para hacer creer a los demás que era un jardín pequeño. Este lo visitamos.
Jardín del pescador (Wangshi Yuan): Es el más pequeño. Fue construido durante la dinastía Song y restaurado en el siglo XVIII.
Pabellón de las olas azules (Canglang Ting): Está rodeado por un foso con agua que hace de muro del jardín. Construido durante la dinastía Song, en su interior se encuentra el Templo de los Quinientos Sabios en el que están esculpidas 594 imágenes que representan la historia de Suzhou.
Algunos tienen además enormes colecciones de Bonsais en sus jardines y son una maravilla.
También nos llevaron a una fábrica de seda dónde te enseñan todo el proceso desde que cuecen los capullos y los seleccionan hasta el tejido final y estuvo muy interesante. (Foto abajo: hilando 8 capullos, para hacer un hilo de seda)
Es además una ciudad llena de templos y pagodas, pero el día no acompañaba mucho (llovía) y la excursion era de un día y no daba para más.
Y mirar cómo estaba la estación de tren a la vuelta:
Cómo no, llena de chinos!!
Y nos ocurrió una cosa curiosa en el tren de vuelta, había un chino dormido en uno de nuestros asientos, Alejandró lo despertó y le dijo lo que ocurría, él nos enseña el billete y era su asiento, llamamos entonces al encargado de vagón y resulta que el tío se había pasado su parada.
Suzhou está a 80 Km de Shanghái y el trayecto en tren dura 30 minutos. Fue mi primer viaje en la alta velocidad terrestre, pues a pesar de haber vivido en Madrid durante 5 años, nunca había ido en AVE.
En el siglo VII se construyó en China el Gran Canal, una vía de agua que unía Beijing y Hangzhou. Su misión era satisfacer las necesidades de las ciudades importantes con el agua de los ríos Yangtsé y Hual y facilitar el transporte de grano a la capital.
Así fue como fueron surgiendo las ciudades chinas en el agua o Water Towns, que se identifican por sus antiguas casas alineadas a lo largo de los canales y los puentes que los cruzan. China tiene muchos famosos pueblos de agua bien conservados, tradicionales y bonitos. Los más populares, son Zhouzhuang, Zhujiajiao (ya absorbido por el casco urbano de Shangai) Xitang (aquí empieza la película de Tom Cruise, Misión imposible 3), Tongli, Wuzhen, Luzhi y Mutu.
Y uno de los más importantes de la ruta era Suzhou, pues se encontraba en el canal principal y era además el lugar de origen de la seda, siendo un importante centro para la industria de la seda de China llegando a convertirse en el mayor centro económico de la dinastía Ming.
Construido en 514 aC, Suzhou cuenta con más de 2.500 años de historia y es la cuna de la cultura Wu, llegando a ser la capital del reino, conocida como “Gran ciudad de Helu”, cambiando su nombre a Suzhou durante la dinastía Qin. Existe un proverbio chino que dice: "En el cielo está el paraíso y en la tierra están Suzhou y Hangzhou".
Suzhou aparte de los canales, y puentes de piedra, (es en ocasiones llamada la "Venecia de Oriente" o "Venecia de China", aunque este nombre se lo disputan varios de los pueblos del agua) es la ciudad de China que más jardines tradicionales conserva y éstos están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1997.
La mayoría de estos jardines pertenecían a casas particulares. La arquitectura clásica de los jardines chinos incluye siempre cuatro elementos: rocas, agua, pabellones y plantas. Algunos de los principales jardines de la ciudad son:
Jardín del administrador humilde (Zhuoizheng Yuan): Es uno de los más grandes. Pertenecía a un alto funcionario que lo construyó durante la dinastía Ming. Su dueño le puso el nombre para hacer creer a los demás que era un jardín pequeño. Este lo visitamos.
Jardín del pescador (Wangshi Yuan): Es el más pequeño. Fue construido durante la dinastía Song y restaurado en el siglo XVIII.
Pabellón de las olas azules (Canglang Ting): Está rodeado por un foso con agua que hace de muro del jardín. Construido durante la dinastía Song, en su interior se encuentra el Templo de los Quinientos Sabios en el que están esculpidas 594 imágenes que representan la historia de Suzhou.
Algunos tienen además enormes colecciones de Bonsais en sus jardines y son una maravilla.
También nos llevaron a una fábrica de seda dónde te enseñan todo el proceso desde que cuecen los capullos y los seleccionan hasta el tejido final y estuvo muy interesante. (Foto abajo: hilando 8 capullos, para hacer un hilo de seda)
Es además una ciudad llena de templos y pagodas, pero el día no acompañaba mucho (llovía) y la excursion era de un día y no daba para más.
Y mirar cómo estaba la estación de tren a la vuelta:
Cómo no, llena de chinos!!
Y nos ocurrió una cosa curiosa en el tren de vuelta, había un chino dormido en uno de nuestros asientos, Alejandró lo despertó y le dijo lo que ocurría, él nos enseña el billete y era su asiento, llamamos entonces al encargado de vagón y resulta que el tío se había pasado su parada.
sábado, 12 de marzo de 2011
SHOPPING MARUJIL
Este post también va de compras, pero no se me alteren son las de otro tipo, con mucho menos glamour, es decir las de la intendencia de mi casa, las que tod@s, marujas o no, hacemos para el buen funcionamiento de nuestra casa, es decir, las compras en el súper y demás relacionadas con el bienestar familiar.(FOTO: algodón de azúcar)
Ese tipo de compras, sobre todo las de súper, aquí son iguales que en todos lados, sino fuera por el pequeño inconveniente del idioma, lo que, por ejemplo, puede hacer que en lugar de llegar a tu casa con una botella de detergente, en realidad se trate de lejía y no te enteres hasta que sacas la ropa de la lavadora.
La barrera del idioma hace prácticamente imposible que pueda comprar en sitios en los que no hay autoservicio, es decir, las tiendas de toda la vida, porque aunque con la mímica me defiendo bastante bien, tengo claro que esta gente nunca en su vida ha jugado a las películas.
Pero tratándose de una gran ciudad, siempre existe un súper que te resuelve la papeleta. Los primeros días de mis andanzas por aquí ya os conté algo de mis primeras incursiones en el mercado alimentario. Cómo, empujando el carrito en el Carrefour, recorría pasillos y pasillos sin saber lo que allí se vendía, ni siquiera si era comestible o no, y llegaba al final del súper y apenas si había metido cuatro o cinco cosas en el carro. (FOTO: una frutería de la calle)
Ahora que ya voy espabilando un poco, la cosa ya ha mejorado bastante, ya distingo perfectamente unos pasillos de otros y sé con bastante seguridad lo que se vende en la mayoría de ellos. Bien es cierto, que muchas cosas tienen la traducción al inglés (en letra ínfima, pero la tienen) y hasta yo me sorprendo de lo mucho que ha mejorado mi nivel de inglés. Hay que ver lo que hace la necesidad, después de vivir en la Gran Bretaña, mira dónde me espabilo con el inglés. Además el descubrir los pasillos de los alimentos importados facilita mucho las cosas. En éstos hay muchas marcas conocidas de pastas, salsas, galletas, aceites (el de oliva a 16 euros el litro), cafés …..
Lácteos hay pocos, pero como desayunamos en la cafetería del complejo, tampoco consumimos tantos en casa, y con tener algo de leche y algún yogurt en casa, ya nos llega.
Lo bueno llega en los alimentos frescos, la frutería es algo espectacular, tienen todas las frutas del mundo y muy buenas, da igual si es temporada o no, hay melones, sandías, naranjas, fresas, cerezas, mangos, piñas, etc... Y otras que no conocíamos como la fruta “fuego de dragón”, de pinta rara y que está muy buena. (En la foto)
Ya habíais visto la foto de la manzana, mejor dicho de uno de los tipos de manzanas que hay. Con las verduras y hortalizas pasa lo mismo, hay de todo y a buen precio, excepto patatas, si las hay, pero tan caras que vienen empaquetadas de tres en tres.
Además de la frutería de los super, en las fruterías pequeñas que ves por la calle ocurre lo mismo, lo tienen todo perfectamente presentado y con mucha variedad.
Las charcutería también está bien, no tiene lo mismo que nosotros pero están bastante surtidas, no tienen cosas como chorizo, pero si salami, y si hay bastantes tipos de jamón cocido. Tengo una cerquita de casa que tiene además varios tipos de quesos, ninguno español, pero si los típicos franceses y holandeses e incluso tienen jamón de jabugo, a precio de caviar, pero jamón.
Y cuando llegas a la carnicería, lo normal es que tengan toda la carne ya empaquetada, y hay de todo, cerdo, ternera (casi toda australiana), pollo (troceado y en cadáver, lo digo por lo de la cabeza y las patas.
Si te lo ponen así en los restaurantes, aquí no iban a ser menos) y lo mismo con el pato (también en cadáver).
Pero en Carrefour hay una cosa muy curiosa en la carnicería, hay un saldo de carne, es decir, hay un expositor lleno hasta los topes de carne sin empaquetar, donde la gente elige el trozo que más le gusta, revuelven por allí hasta encontrar el que quieren y se lo llevan. Es lo mismo que la “oferta del día”, que pone el corte inglés, un batiburrillo de carne en lugar de ropa. (Foto superior) Ya he conseguido hacer la foto, por fin he podido pasar por allí sin tener demasiadas arcadas (ya os había dicho que soy Doña Remilgos).
También es muy curiosa la pescadería, aparte del pescado normal sobre el hielo que tienen todas, hay montones de peceras donde venden el pescado vivo, y no sólo en el Carrefour, también en las pescaderías de la calle, donde lo tienen en bañeras de plástico. Y no sólo pescados, sino también ranas, tortugas, y mucho marisco, tienen la mayor variedad de almejas que he visto en mi vida.
Y hay mucho cangrejo similar a nuestra nécora, pero deben de tener muy mala uva o ser expertos en escapismo porque todos están atados con cuerdas. (FOTO: tortugas)
Y hay infinidad de panaderías con muchísimas variedades de pan, lo que es muy curioso porque en ningún restaurante, salvo españoles o italianos, te sirven pan y la bollería es la más variada que he .visto en mi vida, con todo tipo de rellenos dulces y salados.
Además el sistema de venta es muy original, es autoservicio, a la entrada hay un estante con bandejas, pinzas y mantelitos de papel para cubrir la bandeja, luego te paseas por los expositores y coges los bollos que quieras, que están protegidos por puertas de metacrilato, algo parecido a las tiendas de chuches, luego vas a la caja, te los empaquetan, los pagas y te los llevas. Y los pasteles son una pasada, hacen auténticas maravillas. (FOTO: Mochis, postre japonés de pasta de arroz rellena)
Ese tipo de compras, sobre todo las de súper, aquí son iguales que en todos lados, sino fuera por el pequeño inconveniente del idioma, lo que, por ejemplo, puede hacer que en lugar de llegar a tu casa con una botella de detergente, en realidad se trate de lejía y no te enteres hasta que sacas la ropa de la lavadora.
La barrera del idioma hace prácticamente imposible que pueda comprar en sitios en los que no hay autoservicio, es decir, las tiendas de toda la vida, porque aunque con la mímica me defiendo bastante bien, tengo claro que esta gente nunca en su vida ha jugado a las películas.
Pero tratándose de una gran ciudad, siempre existe un súper que te resuelve la papeleta. Los primeros días de mis andanzas por aquí ya os conté algo de mis primeras incursiones en el mercado alimentario. Cómo, empujando el carrito en el Carrefour, recorría pasillos y pasillos sin saber lo que allí se vendía, ni siquiera si era comestible o no, y llegaba al final del súper y apenas si había metido cuatro o cinco cosas en el carro. (FOTO: una frutería de la calle)
Ahora que ya voy espabilando un poco, la cosa ya ha mejorado bastante, ya distingo perfectamente unos pasillos de otros y sé con bastante seguridad lo que se vende en la mayoría de ellos. Bien es cierto, que muchas cosas tienen la traducción al inglés (en letra ínfima, pero la tienen) y hasta yo me sorprendo de lo mucho que ha mejorado mi nivel de inglés. Hay que ver lo que hace la necesidad, después de vivir en la Gran Bretaña, mira dónde me espabilo con el inglés. Además el descubrir los pasillos de los alimentos importados facilita mucho las cosas. En éstos hay muchas marcas conocidas de pastas, salsas, galletas, aceites (el de oliva a 16 euros el litro), cafés …..
Lácteos hay pocos, pero como desayunamos en la cafetería del complejo, tampoco consumimos tantos en casa, y con tener algo de leche y algún yogurt en casa, ya nos llega.
Lo bueno llega en los alimentos frescos, la frutería es algo espectacular, tienen todas las frutas del mundo y muy buenas, da igual si es temporada o no, hay melones, sandías, naranjas, fresas, cerezas, mangos, piñas, etc... Y otras que no conocíamos como la fruta “fuego de dragón”, de pinta rara y que está muy buena. (En la foto)
Ya habíais visto la foto de la manzana, mejor dicho de uno de los tipos de manzanas que hay. Con las verduras y hortalizas pasa lo mismo, hay de todo y a buen precio, excepto patatas, si las hay, pero tan caras que vienen empaquetadas de tres en tres.
Además de la frutería de los super, en las fruterías pequeñas que ves por la calle ocurre lo mismo, lo tienen todo perfectamente presentado y con mucha variedad.
Las charcutería también está bien, no tiene lo mismo que nosotros pero están bastante surtidas, no tienen cosas como chorizo, pero si salami, y si hay bastantes tipos de jamón cocido. Tengo una cerquita de casa que tiene además varios tipos de quesos, ninguno español, pero si los típicos franceses y holandeses e incluso tienen jamón de jabugo, a precio de caviar, pero jamón.
Y cuando llegas a la carnicería, lo normal es que tengan toda la carne ya empaquetada, y hay de todo, cerdo, ternera (casi toda australiana), pollo (troceado y en cadáver, lo digo por lo de la cabeza y las patas.
Si te lo ponen así en los restaurantes, aquí no iban a ser menos) y lo mismo con el pato (también en cadáver).
Pero en Carrefour hay una cosa muy curiosa en la carnicería, hay un saldo de carne, es decir, hay un expositor lleno hasta los topes de carne sin empaquetar, donde la gente elige el trozo que más le gusta, revuelven por allí hasta encontrar el que quieren y se lo llevan. Es lo mismo que la “oferta del día”, que pone el corte inglés, un batiburrillo de carne en lugar de ropa. (Foto superior) Ya he conseguido hacer la foto, por fin he podido pasar por allí sin tener demasiadas arcadas (ya os había dicho que soy Doña Remilgos).
También es muy curiosa la pescadería, aparte del pescado normal sobre el hielo que tienen todas, hay montones de peceras donde venden el pescado vivo, y no sólo en el Carrefour, también en las pescaderías de la calle, donde lo tienen en bañeras de plástico. Y no sólo pescados, sino también ranas, tortugas, y mucho marisco, tienen la mayor variedad de almejas que he visto en mi vida.
Y hay mucho cangrejo similar a nuestra nécora, pero deben de tener muy mala uva o ser expertos en escapismo porque todos están atados con cuerdas. (FOTO: tortugas)
Y hay infinidad de panaderías con muchísimas variedades de pan, lo que es muy curioso porque en ningún restaurante, salvo españoles o italianos, te sirven pan y la bollería es la más variada que he .visto en mi vida, con todo tipo de rellenos dulces y salados.
Además el sistema de venta es muy original, es autoservicio, a la entrada hay un estante con bandejas, pinzas y mantelitos de papel para cubrir la bandeja, luego te paseas por los expositores y coges los bollos que quieras, que están protegidos por puertas de metacrilato, algo parecido a las tiendas de chuches, luego vas a la caja, te los empaquetan, los pagas y te los llevas. Y los pasteles son una pasada, hacen auténticas maravillas. (FOTO: Mochis, postre japonés de pasta de arroz rellena)
martes, 8 de marzo de 2011
SHOPPING
Aunque tan solo fuese por contemplar el espectáculo de una de las calles más atestadas de gente del mundo, con un millón de visitantes al día, ya merecería la pena venir a la calle Nanjing Road, en Shanghai.A principios del siglo 20, ocho grandes centros comerciales se establecieron a lo largo de la calle, junto con tiendas pequeñas, y es desde entonces, la calle más comercial de China. Mide 6 kilómetros y es todo un espectáculo al anochecer cuando se encienden sus cientos de carteles de neón.
Además de tiendas de lujo, joyerías, zapaterías, tiendas de deporte, marcas de moda, seda y electrónica, existen también áreas públicas donde se realizan eventos culturales y exponen diferentes artistas.
Otra calle de iguales características es Huaihai Lu, pero mucho más moderna y donde están todas las tiendas de ropa conocidas.
Si lo que te gusta es lo folclórico, la zona que rodea los jardines Yuyuan es un laberinto de calles llenas de tiendas de antigüedades, la seda, el té, la porcelana….. Existe desde la dinastía Ming, en el siglo XVI. A mi esta zona me encanta.
Y luego están por supuesto, los mercados, donde se vende de todo falsificado. Están repartidos por toda la ciudad y los hay de tres tipos: los de la electrónica (móviles, cámaras, ordenadores, ipad, ipod,…todo falso) los llamados Fake market de ropa, zapatos, bolsos….etc y los Fabric market, donde tienen miles de telas de todas las calidades y te hacen lo que quieras a medida, ya sea copiado o no. Tienen, por ejemplo, muchos modelos de chaquetas Chanel, te hacen la que quieras y por si fuera poco, le cosen la etiqueta.
(FOTO: Cártel a la entrada de los mercados de las copias falsas, dónde te informan de que allí no venden originales de las marcas citadas. Lo que te indica que has llegado al sitio adecuado)
En este último (fabric market), Alejandro y mi hijo el mayor se han hecho un traje y tres camisas cada uno, con buenas telas y pagamos 50 euros por traje y 10 por cada camisa.
Dentro de los mercados también entrarían el de las perlas y el de Qi pu, que es una calle llena de edificios del tipo Corte Inglés y a su vez llena de tiendas que venden ropa al por mayor, es decir, casi todas las tiendas de ropa de Shangai
compran allí las prendas y luego les cosen sus etiquetas (las tiendas que no son de marcas). Allí le compré los pantalones del colegio a mi hijo el mayor, y muy bien, son pantalones normales negros sin ninguna etiqueta por 8 euros.
Los mercados de perlas tampoco tienen falsificaciones, son perlas normales de todos los tamaños y colores, que normalmente venden por hilos y te las montan como quieras. Si es un collar eliges las perlas, el tamaño y el cierre y te lo hacen en 10 minutos. Si no, puedes comprar uno de sus diseños.
Y las perlas es algo realmente barato, yo me compré un collar de cuatro vueltas y cuando la chinita puso el precio en la calculadora, yo pensé que ya lo ponía en euros, pues eran 270 de precio inicial, pero no eran euros, sino yuanes, es decir, ella pedía inicialmente 27 euros. Al final pagamos 130 yuanes por el collar y dos broches, uno de perlas blancas y otro de perlas negras, total 13 euros!! Porque ¿Qué tienen en común Cherie Blair, Farah Diva o Ana Botella? Como mínimo que todas tienen un collar de Amy, una vendedora de perlas, que tiene tres tiendas en Shanghái, y se ha convertido en la proveedora de las celebridades.
Y en todos funciona la mímica y el regateo a lo bestia. Ellos van armados con una calculadora donde te ponen el precio que piden, tú te escandalizas y ofreces como mucho, la cuarta parte y luego es todo un tira y afloja hasta conseguir pagar no más de la tercera parte.
De todas formas, como en todo, hay distintas calidades. No es lo mismo que una marca que les encarga 1000 unidades de una camiseta y ellos muy listos fabrican 2000, colocando esas otras de más en los mercados, que cojan una camiseta cualquiera y le planten el logo haciéndola pasar por auténtica. Ellos lo saben y en las prendas de calidad la rebaja no es tan grande.
Y con los bolsos ocurre lo mismo, los hay malos y otros imposibles de distinguir del original. Yo me compré un Chanel (entre otros, claro) que hasta trae el certificado de autenticidad, lo cual ya es pitorreo, pero la copia es perfecta.
Otra forma de comprar es por la calle, en las zonas turísticas te ofrecen de todo, bolsos, carteras, relojes….a veces están en los alrededores de los mercados y según lo que quieras te guían hasta los puestos donde tienen lo que quieres y si compras les dan una comisión. Y otras, o bien lo llevan encima, si son cosas pequeñas como relojes, plumas, monederos…., o te llevan a portales y a una especie de zulos que tienen por todos lados y dónde tienen la mercancía, igual que se hace en Chinatown en Nueva York. Es superseguro, aunque no lo parezca, lo peor es que son un poco pesados. Éstos a los occidentales, no nos ven como a personas, sino como a carteras rebosantes de dinero con patas.
Es increíble que a pocos metros de las grandes tiendas de Gucci o Louis Vuitton se vendan las réplicas chinas, puedes comprar un modelo de bolso de temporada de Tod's por 30 euros, idéntico. Y los zapatos son imposibles de distinguir. Porque aquí los originales de las grandes marcas son, normalmente, más caras que en Europa, por la cantidad de impuestos que tienen aquí las importaciones. La ropa la suelen tener expuesta, pero con los bolsos, normalmente te enseñan un catálogo de la marca que quieres y te dan a elegir, y si el que eliges no lo tienen ellos, te lo traen de otro puesto. Eso es lo bueno de este país, si existe, ellos te lo consiguen, no se hacen la pascua unos a otros, tu primero compras, y luego ya se arreglarán entre ellos. Y si les inspiras confianza, te meten en trastiendas ocultas, con la mercancía buena.
Y son unos linces para detectar la nacionalidad, vas caminando sin decir nada y te sueltan “amico, amico, mira aquí” para que entres a su puesto. También consigues mejores precios si vives aquí, que si estás de paso, si eres turista no vas a volver a reclamar si la cosa no sale buena. Y te recuerdan cuando vuelves, te saludan con verdadero entusiasmo.
Yo reconozco que soy muy mala negociadora, para eso hay que valer, Alejandro es mucho mejor que yo, es inflexible y como es tan serio, ni se inmuta. A mi llega un momento que me dan pena y bajo la guardia. Como os podéis imaginar, a mí ni me deja acercarme a la calculadora.
Y están tambien las tiendas de chinos, en las que ellos compran y con precios de escándalo, hasta tienen tiendas como las nuestras de todo a.... 2 yuanes (0,20 euros)
Hay otras zonas muy originales como Xintiandi, una antigua zona residencial de europeos de principios del siglo XX, totalmente rehabilitada, llena de restaurantes, tiendas de arte y diseño y pequeñas tiendas de moda, o bien, Tianzifang, que se conoce como la calle artística de Shanghái, un laberinto de estrechas calles con casas de estilo tradicional (Shikumen) con gran cantidad de galerías de arte, pequeños cafés y restaurantes de comida Thai y Japonesa donde pasar una tarde o una mañana muy entretenida. (FOTO: Una de las calles de Tianzifang)Conclusión, el shopping en Shanghái es algo obligado y además te lo pasas bomba.
FOTOS: El Fabric marquet
Además de tiendas de lujo, joyerías, zapaterías, tiendas de deporte, marcas de moda, seda y electrónica, existen también áreas públicas donde se realizan eventos culturales y exponen diferentes artistas.
Otra calle de iguales características es Huaihai Lu, pero mucho más moderna y donde están todas las tiendas de ropa conocidas.
Si lo que te gusta es lo folclórico, la zona que rodea los jardines Yuyuan es un laberinto de calles llenas de tiendas de antigüedades, la seda, el té, la porcelana….. Existe desde la dinastía Ming, en el siglo XVI. A mi esta zona me encanta.
Y luego están por supuesto, los mercados, donde se vende de todo falsificado. Están repartidos por toda la ciudad y los hay de tres tipos: los de la electrónica (móviles, cámaras, ordenadores, ipad, ipod,…todo falso) los llamados Fake market de ropa, zapatos, bolsos….etc y los Fabric market, donde tienen miles de telas de todas las calidades y te hacen lo que quieras a medida, ya sea copiado o no. Tienen, por ejemplo, muchos modelos de chaquetas Chanel, te hacen la que quieras y por si fuera poco, le cosen la etiqueta.
(FOTO: Cártel a la entrada de los mercados de las copias falsas, dónde te informan de que allí no venden originales de las marcas citadas. Lo que te indica que has llegado al sitio adecuado)
En este último (fabric market), Alejandro y mi hijo el mayor se han hecho un traje y tres camisas cada uno, con buenas telas y pagamos 50 euros por traje y 10 por cada camisa.
Dentro de los mercados también entrarían el de las perlas y el de Qi pu, que es una calle llena de edificios del tipo Corte Inglés y a su vez llena de tiendas que venden ropa al por mayor, es decir, casi todas las tiendas de ropa de Shangai
compran allí las prendas y luego les cosen sus etiquetas (las tiendas que no son de marcas). Allí le compré los pantalones del colegio a mi hijo el mayor, y muy bien, son pantalones normales negros sin ninguna etiqueta por 8 euros.
Los mercados de perlas tampoco tienen falsificaciones, son perlas normales de todos los tamaños y colores, que normalmente venden por hilos y te las montan como quieras. Si es un collar eliges las perlas, el tamaño y el cierre y te lo hacen en 10 minutos. Si no, puedes comprar uno de sus diseños.
Y las perlas es algo realmente barato, yo me compré un collar de cuatro vueltas y cuando la chinita puso el precio en la calculadora, yo pensé que ya lo ponía en euros, pues eran 270 de precio inicial, pero no eran euros, sino yuanes, es decir, ella pedía inicialmente 27 euros. Al final pagamos 130 yuanes por el collar y dos broches, uno de perlas blancas y otro de perlas negras, total 13 euros!! Porque ¿Qué tienen en común Cherie Blair, Farah Diva o Ana Botella? Como mínimo que todas tienen un collar de Amy, una vendedora de perlas, que tiene tres tiendas en Shanghái, y se ha convertido en la proveedora de las celebridades.
Y en todos funciona la mímica y el regateo a lo bestia. Ellos van armados con una calculadora donde te ponen el precio que piden, tú te escandalizas y ofreces como mucho, la cuarta parte y luego es todo un tira y afloja hasta conseguir pagar no más de la tercera parte.
De todas formas, como en todo, hay distintas calidades. No es lo mismo que una marca que les encarga 1000 unidades de una camiseta y ellos muy listos fabrican 2000, colocando esas otras de más en los mercados, que cojan una camiseta cualquiera y le planten el logo haciéndola pasar por auténtica. Ellos lo saben y en las prendas de calidad la rebaja no es tan grande.
Y con los bolsos ocurre lo mismo, los hay malos y otros imposibles de distinguir del original. Yo me compré un Chanel (entre otros, claro) que hasta trae el certificado de autenticidad, lo cual ya es pitorreo, pero la copia es perfecta.
Otra forma de comprar es por la calle, en las zonas turísticas te ofrecen de todo, bolsos, carteras, relojes….a veces están en los alrededores de los mercados y según lo que quieras te guían hasta los puestos donde tienen lo que quieres y si compras les dan una comisión. Y otras, o bien lo llevan encima, si son cosas pequeñas como relojes, plumas, monederos…., o te llevan a portales y a una especie de zulos que tienen por todos lados y dónde tienen la mercancía, igual que se hace en Chinatown en Nueva York. Es superseguro, aunque no lo parezca, lo peor es que son un poco pesados. Éstos a los occidentales, no nos ven como a personas, sino como a carteras rebosantes de dinero con patas.
Es increíble que a pocos metros de las grandes tiendas de Gucci o Louis Vuitton se vendan las réplicas chinas, puedes comprar un modelo de bolso de temporada de Tod's por 30 euros, idéntico. Y los zapatos son imposibles de distinguir. Porque aquí los originales de las grandes marcas son, normalmente, más caras que en Europa, por la cantidad de impuestos que tienen aquí las importaciones. La ropa la suelen tener expuesta, pero con los bolsos, normalmente te enseñan un catálogo de la marca que quieres y te dan a elegir, y si el que eliges no lo tienen ellos, te lo traen de otro puesto. Eso es lo bueno de este país, si existe, ellos te lo consiguen, no se hacen la pascua unos a otros, tu primero compras, y luego ya se arreglarán entre ellos. Y si les inspiras confianza, te meten en trastiendas ocultas, con la mercancía buena.
Y son unos linces para detectar la nacionalidad, vas caminando sin decir nada y te sueltan “amico, amico, mira aquí” para que entres a su puesto. También consigues mejores precios si vives aquí, que si estás de paso, si eres turista no vas a volver a reclamar si la cosa no sale buena. Y te recuerdan cuando vuelves, te saludan con verdadero entusiasmo.
Yo reconozco que soy muy mala negociadora, para eso hay que valer, Alejandro es mucho mejor que yo, es inflexible y como es tan serio, ni se inmuta. A mi llega un momento que me dan pena y bajo la guardia. Como os podéis imaginar, a mí ni me deja acercarme a la calculadora.
Y están tambien las tiendas de chinos, en las que ellos compran y con precios de escándalo, hasta tienen tiendas como las nuestras de todo a.... 2 yuanes (0,20 euros)
Hay otras zonas muy originales como Xintiandi, una antigua zona residencial de europeos de principios del siglo XX, totalmente rehabilitada, llena de restaurantes, tiendas de arte y diseño y pequeñas tiendas de moda, o bien, Tianzifang, que se conoce como la calle artística de Shanghái, un laberinto de estrechas calles con casas de estilo tradicional (Shikumen) con gran cantidad de galerías de arte, pequeños cafés y restaurantes de comida Thai y Japonesa donde pasar una tarde o una mañana muy entretenida. (FOTO: Una de las calles de Tianzifang)Conclusión, el shopping en Shanghái es algo obligado y además te lo pasas bomba.
FOTOS: El Fabric marquet
jueves, 3 de marzo de 2011
LA COMIDA CHINA
Pues sí que he tardado en animarme a escribir este post, y es que yo no soy la persona más indicada para hablar de la comida, soy de las raritas comiendo, me gustan pocas cosas y eso de andar probando y comiendo cosas raras no va conmigo, además los únicos alimentos que como sin cocinar, pertenecen al mundo vegetal. Así que intentaré ser lo más objetiva posible, aunque no prometo nada.(FOTO: Fresas y mini manzanas de caramelo)
La gastronomía de China es una de las más ricas debido a la antigua tradición culinaria del país, y está íntimamente relacionada no sólo con la sociedad, sino también con la filosofía y la medicina. Los alimentos yin (femeninos) son alimentos tiernos y ricos en agua como las frutas y las verduras, y tienen un efecto refrescante. Los alimentos yang (masculinos) incluyen los platos fritos, especiados y a base de carnes, y sirven para recalentar. Las comidas chinas buscan un equilibrio entre lo frío y lo caliente (yin-yang), los colores y la consistencia de los diversos alimentos, así como entre los cinco sabores básicos (dulce, salado, ácido, amargo y picante) relacionado con las necesidades nutritivas de los cinco principales sistemas corporales (corazón, hígado, bazo/páncreas, pulmón y riñones).
Por lo general, en todo primer plato se combinan de tres a cinco colores diferentes, que se consiguen escogiendo ingredientes de color verde claro u oscuro, rojo, amarillo, blanco, negro o caramelo. Una de las nociones más destacables de esta teoría del equilibrio es la idea de que se debe mantener una correcta proporción entre las carnes y las verduras: un tercio de los platos cuyo ingrediente principal sea la carne, debe ser verdura y viceversa. A la hora de preparar una sopa, la cantidad de agua empleada debe ser igual a siete décimas partes del volumen total. En resumen, se debe respetar la correcta proporción de ingredientes en la preparación de cualquier plato con el fin de obtener el máximo valor nutritivo. La cocina china es junto con la japonesa, una de las más sanas.
La comida china que todos conocemos, es básicamente, la cocina del sur o cocina cantonesa, de la provincia de Guangdong, porque como ya os he explicado, la gran mayoría de chinos que han emigrado al exterior, proceden de esa región, la más poblada de toda China. (FOTO: Sopa de udon con carne y verduras)
Pero siendo China un país tan enorme, con tantas etnias (hasta 55 etnias) y regiones diferentes, con la comida pasa lo mismo que en España, cada región tiene sus costumbres y diferentes tipos de cocina. La paella española que conocen los extranjeros, si bien representa a España, no se puede decir que es plato típico en toda España, sino de la comunidad valenciana y como mucho de las colindantes. Lo mismo con la fabada, el lacón con grelos, etc..
Pues aquí pasa lo mismo, los famosos rollitos primavera son típicos en Cantón, aquí no los hay casi en ningún restaurante (y no creáis que no lo siento, porque a mí me encantan).
En el norte la comida es mucho más contundente, fuerte y picante, en el sur es más suave y dulce con numerosos platos de pescado y de marisco, o los famosos dim sum, que son esas bolitas de masa con rellenos salados o dulces que se presentan en vaporeras y se consumen a cualquier hora del día, acompañadas de té verde. Los dim sum han sido nombrados patrimonio inmaterial de la humanidad, junto con otras especialidades chinas.(FOTO: Dim sum rellenos de ternera)
Tradicionalmente con sólo un 10% del suelo cultivable y tanta población que alimentar, así como frecuentes períodos de hambrunas hizo que los chinos se acostumbren a comer de todo, ya sean raíces, o brotes, y de los animales todo, menos los dientes, huesos y espinas. De hecho uno de sus manjares favoritos es la cabeza de los pescados, y en las comidas formales, lo normal es ofrecésela al invitado de honor, o sino, al anciano de la familia. Ya sabéis si os invitan a comer y os la ofrecen, si no os gusta (a mí no) ir pensando en una excusa del tipo alergia o, que la tomasteis en el desayuno, algo así.
Hoy en día con la agricultura intensiva y el uso de invernaderos ya no es así, pero ya forma parte de su gastronomía.
El componente básico es el arroz, y hay innumerables variantes regionales en muchas partes de China, pero en especial en el sur de China. En el norte los productos basados en trigo (como la pasta y los panecillos al vapor) son predominantes y no el arroz.
Y la leche, pobres, yo criticándoles el que no tengan yogures y me entero de que en China no se consumen lácteos porque la etnia Han, que es mayoritaria en China (el 92% de la población) padece de intolerancia a la lactosa (cómo no van a poner el queso philadelphia en las delicatesen) y sustituyen el calcio con la soja y el tofu, esa especie de queso de soja que es la base de una decena de alimentos y se consume acompañado de arroz cocido al vapor sin otro añadido en el sur, y con pasta, crepes o panes de harina de trigo cocidos al vapor en el norte.
Los postres no existen en la cocina china, no es costumbre que las comidas finalicen con un postre. Las comidas dulces se introducen a menudo durante el transcurso de la comida sin distinción, son platos dulces, muchos de ellos fritos e incorporan la pasta de judías roja (dousha).
Y ahora pasamos a la experiencia personal y eso que ya he mencionado que no soy la más indicada para esto. En mi casa hay dos bandos claramente diferenciados, mi hijo el pequeño y yo, por un lado y mi hijo el mayor y su padre siempre dispuestos a comer cualquier cosa, en el otro bando. Sé que no le estoy dando un buen ejemplo, pero eso es muy fácil de decir en España frente a un plato de lentejas o una fabadita: “cariño hay que comer de todo” pero hay que vérselas aquí, con los cadáveres de los pollos por todos lados. (FOTO: alas y patas de pollo a secar en la puerta de un restaurante)
Veréis, a los pocos días de llegar fuimos a visitar los famosos jardines de Yuyuan (muy bonitos), pero nada más bajar del coche vemos el montón de pollos colgados del cableado eléctrico de la calle que ya os enseñé en otro post , lo cual os da una idea de lo que no me apetece comer, desde luego en esa zona.
Aquí son muy típicos los puestos de comida por las calles, ya sea en carritos o en locales con el mostrador hacia la calle, y venden de todo, bueno lo que adivinas que es, porque de la mitad no tienes ni idea. Son muy aficionados a las brochetas, pero a mí o me dicen lo que son o ni de coña, sobre todo después de haberlos visto poniéndose morados comiendo las patas del pollo, no el muslito, sino la pata con uñas y todo, las que nosotros ya no vemos cuando compramos un pollo en la carnicería. Pero a mí, doña escrúpulos, como que no me va. Y otra vez cadáveres, esta vez mini pollitos enteros ensartados en brochetas, con cabeza y todo (mirar la primera foto). Y eso que a mí la forma de presentar la comida toda cortada en trozos de un bocado me encanta, nada de cuchillos, pero quiero saber lo que como.
En los restaurantes chinos la carta normalmente esta traducida al inglés, pero no siempre ayuda mucho, porque en una ocasión decidimos pedir cosas que nos sonaban a todos, como pollo en salsa, verduras a la plancha, langostinos…y algunas cosas más que ya no recuerdo. Como ya sabéis, aquí no se pide plato por persona, todo va al medio y cada uno se sirve en el suyo, lo traen todo al mismo tiempo empezando por lo frío y normalmente el arroz al final. (FOTO: Puesto de comida en la calle)
Cuando empezó a llegar la comida, Iago y yo muertos de la risa, nos mirábamos preguntándonos que íbamos a comer, primero sirvieron los fríos, éstos eran: las verduras a la plancha, pero frías, que no es que estuvieran frías, es que venían de la nevera, unas setas en salsa procedentes del mismo frigorífico; el famoso pollo en salsa era medio pollo cocido al vapor (todo blancurrio) con piel y todos los huesos, flotando en una especie de sopa fría y los langostinos eran unas gambas pequeñitas, que no habían visto el agua desde que las sacaron del mar (estaban crudas) y ni siquiera peladas, tal cual del mar a la mesa. Y a todo esto Alejandro, que fue quien pidió, no sabía que había pedido nada frío porque la carta no dice nada de temperaturas.
Tengo que decir, sin embargo que los platos calientes estaban buenísimos, tanto el pescado como la carne.
En otra ocasión, Alejandro, que venga a insistir con el puñetero pollo, lo pide otra vez porque le sonaba de algo la salsa. Esta vez peor, otra vez el medio pollo al vapor, todo blancurrio, con piel, pata y cabeza!! Pero no en sopa, sino en una fuente con la salsa al lado. Y toda la comida con el cadáver allí en medio de la mesa.(FOTO: El cadáver del difunto) Menos mal que el arroz está bueno.
O los palitos de pollo, pensando que son tiras de pollo rebozadas, y resulta que son los cartílagos del pollo rebozados, los que tu charcutera tira a la basura cuando te limpia el pollo, esos.
Que conste que os hablo del pollo porque es lo más fácil de identificar, en el resto de carnes sabe dios qué parte de la vaca, cordero o cerdo te ponen. En otra ocasión vimos un puchero enorme en un chiringuito del cual asomaba una cornamenta entera de vaca!!, allí todo burbujeando. (FOTO: La cornamenta en cuestión)
Una cosa que todavía no hemos probado es el famoso pato laqueado, especialidad de Beijing y comida de emperadores, pero a mí después de haberlos visto colgados en los escaparates de todos los restaurantes de Chinatown en Londres, se me quitaron las ganas.
Un plato muy frecuente en el norte y aquí en Shanghai es el “hot pot”, es una especie de fondue, una olla con fuego debajo, pero en vez de aceite o queso es una sopa en la que vas metiendo lo que quieras, ya sean carnes, verduras o setas servidas aparte en una fuente. Hay incluso restaurantes de precio fijo y tipo buffet en los que elijes los ingredientes y te los llevan a la mesa con el hot pot. Que no es que esté malo, pero dónde esté una sopita de cocido, o un caldito gallego...(FOTO: un hot pot, ya sin el fuego)
Y en casi todos los restaurantes, en cuanto te sientas te ponen un té y con la comida suelen incluir un cuenco de sopa por persona, porque ellos es lo único que beben te o sopa.
Tienen otras cosas curiosas como los huevos de los cien años, que ellos consideran una delicatesen y son huevos normales que después de un proceso de enterrarlos en ceniza o cal durante algún tiempo, al cocerlos queda la yema de color verde oscuro y la clara marrón transparente, son muy gelatinosos y tienen un aspecto asqueroso. Ya me diréis qué necesidad hay de hacerle eso a los huevos. Aquí los tenemos en el desayuno todos los días, pero nadie de mi familia quiere probarlos. (FOTO 1: los dos tipos de huevos, los normales y los delicatesen)(FOTO 2: La delicatesen posando)Y sobra decir que Shanghai está lleno de restaurantes occidentales, ya sean españoles, italianos, americanos y las cadenas de comida rápida más comunes, Mcdonalds, KFC…Así como muchos japoneses (los favoritos de mi familia) y taiwaneses (mis favoritos), coreanos (un horror), thailandeses….
Seguro que esto, no es lo último que os cuento acerca de la comida, pero de momento ya es bastante.
La gastronomía de China es una de las más ricas debido a la antigua tradición culinaria del país, y está íntimamente relacionada no sólo con la sociedad, sino también con la filosofía y la medicina. Los alimentos yin (femeninos) son alimentos tiernos y ricos en agua como las frutas y las verduras, y tienen un efecto refrescante. Los alimentos yang (masculinos) incluyen los platos fritos, especiados y a base de carnes, y sirven para recalentar. Las comidas chinas buscan un equilibrio entre lo frío y lo caliente (yin-yang), los colores y la consistencia de los diversos alimentos, así como entre los cinco sabores básicos (dulce, salado, ácido, amargo y picante) relacionado con las necesidades nutritivas de los cinco principales sistemas corporales (corazón, hígado, bazo/páncreas, pulmón y riñones).
Por lo general, en todo primer plato se combinan de tres a cinco colores diferentes, que se consiguen escogiendo ingredientes de color verde claro u oscuro, rojo, amarillo, blanco, negro o caramelo. Una de las nociones más destacables de esta teoría del equilibrio es la idea de que se debe mantener una correcta proporción entre las carnes y las verduras: un tercio de los platos cuyo ingrediente principal sea la carne, debe ser verdura y viceversa. A la hora de preparar una sopa, la cantidad de agua empleada debe ser igual a siete décimas partes del volumen total. En resumen, se debe respetar la correcta proporción de ingredientes en la preparación de cualquier plato con el fin de obtener el máximo valor nutritivo. La cocina china es junto con la japonesa, una de las más sanas.
La comida china que todos conocemos, es básicamente, la cocina del sur o cocina cantonesa, de la provincia de Guangdong, porque como ya os he explicado, la gran mayoría de chinos que han emigrado al exterior, proceden de esa región, la más poblada de toda China. (FOTO: Sopa de udon con carne y verduras)
Pero siendo China un país tan enorme, con tantas etnias (hasta 55 etnias) y regiones diferentes, con la comida pasa lo mismo que en España, cada región tiene sus costumbres y diferentes tipos de cocina. La paella española que conocen los extranjeros, si bien representa a España, no se puede decir que es plato típico en toda España, sino de la comunidad valenciana y como mucho de las colindantes. Lo mismo con la fabada, el lacón con grelos, etc..
Pues aquí pasa lo mismo, los famosos rollitos primavera son típicos en Cantón, aquí no los hay casi en ningún restaurante (y no creáis que no lo siento, porque a mí me encantan).
En el norte la comida es mucho más contundente, fuerte y picante, en el sur es más suave y dulce con numerosos platos de pescado y de marisco, o los famosos dim sum, que son esas bolitas de masa con rellenos salados o dulces que se presentan en vaporeras y se consumen a cualquier hora del día, acompañadas de té verde. Los dim sum han sido nombrados patrimonio inmaterial de la humanidad, junto con otras especialidades chinas.(FOTO: Dim sum rellenos de ternera)
Tradicionalmente con sólo un 10% del suelo cultivable y tanta población que alimentar, así como frecuentes períodos de hambrunas hizo que los chinos se acostumbren a comer de todo, ya sean raíces, o brotes, y de los animales todo, menos los dientes, huesos y espinas. De hecho uno de sus manjares favoritos es la cabeza de los pescados, y en las comidas formales, lo normal es ofrecésela al invitado de honor, o sino, al anciano de la familia. Ya sabéis si os invitan a comer y os la ofrecen, si no os gusta (a mí no) ir pensando en una excusa del tipo alergia o, que la tomasteis en el desayuno, algo así.
Hoy en día con la agricultura intensiva y el uso de invernaderos ya no es así, pero ya forma parte de su gastronomía.
El componente básico es el arroz, y hay innumerables variantes regionales en muchas partes de China, pero en especial en el sur de China. En el norte los productos basados en trigo (como la pasta y los panecillos al vapor) son predominantes y no el arroz.
Y la leche, pobres, yo criticándoles el que no tengan yogures y me entero de que en China no se consumen lácteos porque la etnia Han, que es mayoritaria en China (el 92% de la población) padece de intolerancia a la lactosa (cómo no van a poner el queso philadelphia en las delicatesen) y sustituyen el calcio con la soja y el tofu, esa especie de queso de soja que es la base de una decena de alimentos y se consume acompañado de arroz cocido al vapor sin otro añadido en el sur, y con pasta, crepes o panes de harina de trigo cocidos al vapor en el norte.
Los postres no existen en la cocina china, no es costumbre que las comidas finalicen con un postre. Las comidas dulces se introducen a menudo durante el transcurso de la comida sin distinción, son platos dulces, muchos de ellos fritos e incorporan la pasta de judías roja (dousha).
Y ahora pasamos a la experiencia personal y eso que ya he mencionado que no soy la más indicada para esto. En mi casa hay dos bandos claramente diferenciados, mi hijo el pequeño y yo, por un lado y mi hijo el mayor y su padre siempre dispuestos a comer cualquier cosa, en el otro bando. Sé que no le estoy dando un buen ejemplo, pero eso es muy fácil de decir en España frente a un plato de lentejas o una fabadita: “cariño hay que comer de todo” pero hay que vérselas aquí, con los cadáveres de los pollos por todos lados. (FOTO: alas y patas de pollo a secar en la puerta de un restaurante)
Veréis, a los pocos días de llegar fuimos a visitar los famosos jardines de Yuyuan (muy bonitos), pero nada más bajar del coche vemos el montón de pollos colgados del cableado eléctrico de la calle que ya os enseñé en otro post , lo cual os da una idea de lo que no me apetece comer, desde luego en esa zona.
Aquí son muy típicos los puestos de comida por las calles, ya sea en carritos o en locales con el mostrador hacia la calle, y venden de todo, bueno lo que adivinas que es, porque de la mitad no tienes ni idea. Son muy aficionados a las brochetas, pero a mí o me dicen lo que son o ni de coña, sobre todo después de haberlos visto poniéndose morados comiendo las patas del pollo, no el muslito, sino la pata con uñas y todo, las que nosotros ya no vemos cuando compramos un pollo en la carnicería. Pero a mí, doña escrúpulos, como que no me va. Y otra vez cadáveres, esta vez mini pollitos enteros ensartados en brochetas, con cabeza y todo (mirar la primera foto). Y eso que a mí la forma de presentar la comida toda cortada en trozos de un bocado me encanta, nada de cuchillos, pero quiero saber lo que como.
En los restaurantes chinos la carta normalmente esta traducida al inglés, pero no siempre ayuda mucho, porque en una ocasión decidimos pedir cosas que nos sonaban a todos, como pollo en salsa, verduras a la plancha, langostinos…y algunas cosas más que ya no recuerdo. Como ya sabéis, aquí no se pide plato por persona, todo va al medio y cada uno se sirve en el suyo, lo traen todo al mismo tiempo empezando por lo frío y normalmente el arroz al final. (FOTO: Puesto de comida en la calle)
Cuando empezó a llegar la comida, Iago y yo muertos de la risa, nos mirábamos preguntándonos que íbamos a comer, primero sirvieron los fríos, éstos eran: las verduras a la plancha, pero frías, que no es que estuvieran frías, es que venían de la nevera, unas setas en salsa procedentes del mismo frigorífico; el famoso pollo en salsa era medio pollo cocido al vapor (todo blancurrio) con piel y todos los huesos, flotando en una especie de sopa fría y los langostinos eran unas gambas pequeñitas, que no habían visto el agua desde que las sacaron del mar (estaban crudas) y ni siquiera peladas, tal cual del mar a la mesa. Y a todo esto Alejandro, que fue quien pidió, no sabía que había pedido nada frío porque la carta no dice nada de temperaturas.
Tengo que decir, sin embargo que los platos calientes estaban buenísimos, tanto el pescado como la carne.
En otra ocasión, Alejandro, que venga a insistir con el puñetero pollo, lo pide otra vez porque le sonaba de algo la salsa. Esta vez peor, otra vez el medio pollo al vapor, todo blancurrio, con piel, pata y cabeza!! Pero no en sopa, sino en una fuente con la salsa al lado. Y toda la comida con el cadáver allí en medio de la mesa.(FOTO: El cadáver del difunto) Menos mal que el arroz está bueno.
O los palitos de pollo, pensando que son tiras de pollo rebozadas, y resulta que son los cartílagos del pollo rebozados, los que tu charcutera tira a la basura cuando te limpia el pollo, esos.
Que conste que os hablo del pollo porque es lo más fácil de identificar, en el resto de carnes sabe dios qué parte de la vaca, cordero o cerdo te ponen. En otra ocasión vimos un puchero enorme en un chiringuito del cual asomaba una cornamenta entera de vaca!!, allí todo burbujeando. (FOTO: La cornamenta en cuestión)
Una cosa que todavía no hemos probado es el famoso pato laqueado, especialidad de Beijing y comida de emperadores, pero a mí después de haberlos visto colgados en los escaparates de todos los restaurantes de Chinatown en Londres, se me quitaron las ganas.
Un plato muy frecuente en el norte y aquí en Shanghai es el “hot pot”, es una especie de fondue, una olla con fuego debajo, pero en vez de aceite o queso es una sopa en la que vas metiendo lo que quieras, ya sean carnes, verduras o setas servidas aparte en una fuente. Hay incluso restaurantes de precio fijo y tipo buffet en los que elijes los ingredientes y te los llevan a la mesa con el hot pot. Que no es que esté malo, pero dónde esté una sopita de cocido, o un caldito gallego...(FOTO: un hot pot, ya sin el fuego)
Y en casi todos los restaurantes, en cuanto te sientas te ponen un té y con la comida suelen incluir un cuenco de sopa por persona, porque ellos es lo único que beben te o sopa.
Tienen otras cosas curiosas como los huevos de los cien años, que ellos consideran una delicatesen y son huevos normales que después de un proceso de enterrarlos en ceniza o cal durante algún tiempo, al cocerlos queda la yema de color verde oscuro y la clara marrón transparente, son muy gelatinosos y tienen un aspecto asqueroso. Ya me diréis qué necesidad hay de hacerle eso a los huevos. Aquí los tenemos en el desayuno todos los días, pero nadie de mi familia quiere probarlos. (FOTO 1: los dos tipos de huevos, los normales y los delicatesen)(FOTO 2: La delicatesen posando)Y sobra decir que Shanghai está lleno de restaurantes occidentales, ya sean españoles, italianos, americanos y las cadenas de comida rápida más comunes, Mcdonalds, KFC…Así como muchos japoneses (los favoritos de mi familia) y taiwaneses (mis favoritos), coreanos (un horror), thailandeses….
Seguro que esto, no es lo último que os cuento acerca de la comida, pero de momento ya es bastante.
martes, 1 de marzo de 2011
EL TABACO
Antes de llegar a China había leído en varios sitios que China es el país con mayor número de fumadores del mundo (320 millones de chinos fuman), y no existe ninguna ley al respecto que prohíba fumar en lugares públicos.
Existen más de 1.000 marcas distintas de cigarrillos, con una variación en los precios para las marcas populares de 2 RMB a 20 RMB (de 0,20 a 2 euros). A pesar de que la producción y comercialización del tabaco es un monopolio del estado, algunas marcas como Marlboro o West han logrado entrar en el mercado chino.
Y menos mal, porque no hay mucha regulación en cuanto a la producción de los cigarrillos y a las marcas locales creo que les meten de todo (como si no tuviera ya bastante mierda).
Como buena fumadora que soy, estaba encantada, después de vivir en Inglaterra, con lo estrictos que son para el tabaco, y el precio que tiene allí (8 euros el Marlboro), pensé, esto es el paraíso!, fumas donde quieres y el Marlboro cuesta en la calle 1,5 euros (si lo compras en el aeropuerto, 1 euro).
Já!! Pues no, si bien los chinos no tienen leyes que prohíban fumar en sitios públicos, lo que hacen es aplicar el sentido común, es decir, en casi ningún sitio se puede fumar, al menos aquí en Shanghái. En todos los restaurantes y cafés en los que he estado, tan sólo en uno he podido fumar, y en la zona de fumadores, que no en todo el local, eso sí, nada de cristaleras ni biombos ni chorradas, simplemente otra zona del restaurante. Hay muchos restaurantes con terraza, pero solo funcionan a partir de la primavera, de momento, ajo y agua.
Bien es cierto que aquí, como en casi todo el mundo, no suelen existir los bares, como los españoles, las cafeterías de aquí, son los Starbucks y para eso, tés, cafés y algún zumo. El resto normalmente son sitios para ir a comer.
Incluso en los pubs ingleses o en las cervecerías alemanas, normalmente a la hora de las comidas, las mesas sólo se ocupan con gente que come y no sólo bebe, aunque el resto del tiempo funcionan como los bares, sólo bebidas con o sin alcohol (básicamente alcohol, para qué vamos a engañarnos, menudos son los ingleses bebiendo).
El bar, tan nuestro, con sus tapitas y la gente en la barra, sólo es típico de países con cultura vinícola, como nosotros, Portugal, Italia o Francia. Y un bar sin alcohol, no es un bar, es un Starbucks, y sin alcohol ni tabaco, es un cenobio franciscano.
Ya estoy desbarrando, pues lo dicho, que paraíso del tabaco nada, si en cuanto al precio, pero para fumar, a la pu… calle, como en todos lados. Y menos mal, ya visteis en Hong Kong, ni en la calle.
Aunque yo sólo puedo hablar de lo que ocurre en Shanghái, donde hay tantos occidentales, y normas occidentales, no tengo ni idea del resto de China, donde parece que la cosa cambia bastante porque, por ejemplo, la prohibición de fumar en los hospitales no se aprobó hasta mediados del año pasado.
Y con lo incívicos que son los chinos, con el tabaco no iban a ser menos, pues a no ser que haya un cartel prohibiendo fumar explícitamente, ellos pasan de todo y fuman en lugares en los que a un occidental ni se nos ocurriría, me refiero a que yo he visto a chinos fumando en los taxis o en templos (confucianos, no budistas). Es por eso que las iglesias occidentales tendrán que colgar el cartelito de la prohibición porque en cuanto estos hagan turismo, en nuestras iglesias el humo no será precisamente el de las velas, e imaginaos en Santiago, botafumeiro contra excursión de chinos, a ver quién “afuma” máis.
Y como en toda sociedad socialmente atrasada, aquí la gran mayoría de fumadores son hombres y aunque hasta hace poco se consideraba un hábito inculto e inapropiado para las mujeres, cada vez se hace menos inusual ver a una mujer china fumar.
Y como yo vengo muy acostumbradita de Inglaterra, no lo noto y conste que estoy de acuerdo con la prohibición en todos los aspectos excepto en uno, el de los bares. Si alguien tiene un bar y deja fumar, el que no quiera que no vaya.
Existen más de 1.000 marcas distintas de cigarrillos, con una variación en los precios para las marcas populares de 2 RMB a 20 RMB (de 0,20 a 2 euros). A pesar de que la producción y comercialización del tabaco es un monopolio del estado, algunas marcas como Marlboro o West han logrado entrar en el mercado chino.
Y menos mal, porque no hay mucha regulación en cuanto a la producción de los cigarrillos y a las marcas locales creo que les meten de todo (como si no tuviera ya bastante mierda).
Como buena fumadora que soy, estaba encantada, después de vivir en Inglaterra, con lo estrictos que son para el tabaco, y el precio que tiene allí (8 euros el Marlboro), pensé, esto es el paraíso!, fumas donde quieres y el Marlboro cuesta en la calle 1,5 euros (si lo compras en el aeropuerto, 1 euro).
Já!! Pues no, si bien los chinos no tienen leyes que prohíban fumar en sitios públicos, lo que hacen es aplicar el sentido común, es decir, en casi ningún sitio se puede fumar, al menos aquí en Shanghái. En todos los restaurantes y cafés en los que he estado, tan sólo en uno he podido fumar, y en la zona de fumadores, que no en todo el local, eso sí, nada de cristaleras ni biombos ni chorradas, simplemente otra zona del restaurante. Hay muchos restaurantes con terraza, pero solo funcionan a partir de la primavera, de momento, ajo y agua.
Bien es cierto que aquí, como en casi todo el mundo, no suelen existir los bares, como los españoles, las cafeterías de aquí, son los Starbucks y para eso, tés, cafés y algún zumo. El resto normalmente son sitios para ir a comer.
Incluso en los pubs ingleses o en las cervecerías alemanas, normalmente a la hora de las comidas, las mesas sólo se ocupan con gente que come y no sólo bebe, aunque el resto del tiempo funcionan como los bares, sólo bebidas con o sin alcohol (básicamente alcohol, para qué vamos a engañarnos, menudos son los ingleses bebiendo).
El bar, tan nuestro, con sus tapitas y la gente en la barra, sólo es típico de países con cultura vinícola, como nosotros, Portugal, Italia o Francia. Y un bar sin alcohol, no es un bar, es un Starbucks, y sin alcohol ni tabaco, es un cenobio franciscano.
Ya estoy desbarrando, pues lo dicho, que paraíso del tabaco nada, si en cuanto al precio, pero para fumar, a la pu… calle, como en todos lados. Y menos mal, ya visteis en Hong Kong, ni en la calle.
Aunque yo sólo puedo hablar de lo que ocurre en Shanghái, donde hay tantos occidentales, y normas occidentales, no tengo ni idea del resto de China, donde parece que la cosa cambia bastante porque, por ejemplo, la prohibición de fumar en los hospitales no se aprobó hasta mediados del año pasado.
Y con lo incívicos que son los chinos, con el tabaco no iban a ser menos, pues a no ser que haya un cartel prohibiendo fumar explícitamente, ellos pasan de todo y fuman en lugares en los que a un occidental ni se nos ocurriría, me refiero a que yo he visto a chinos fumando en los taxis o en templos (confucianos, no budistas). Es por eso que las iglesias occidentales tendrán que colgar el cartelito de la prohibición porque en cuanto estos hagan turismo, en nuestras iglesias el humo no será precisamente el de las velas, e imaginaos en Santiago, botafumeiro contra excursión de chinos, a ver quién “afuma” máis.
Y como en toda sociedad socialmente atrasada, aquí la gran mayoría de fumadores son hombres y aunque hasta hace poco se consideraba un hábito inculto e inapropiado para las mujeres, cada vez se hace menos inusual ver a una mujer china fumar.
Y como yo vengo muy acostumbradita de Inglaterra, no lo noto y conste que estoy de acuerdo con la prohibición en todos los aspectos excepto en uno, el de los bares. Si alguien tiene un bar y deja fumar, el que no quiera que no vaya.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










