miércoles, 26 de enero de 2011

MOVERSE POR SHANGHAI (I)

Cuando llegas aquí, aparte de la ciudad, que es espectacular, y de que son todos chinos, tienes la impresión de que es simplemente otra gran ciudad, hay muuucha gente por la calle, lo que para mí no es extraño después de vivir en Londres o haber ido varias veces a New York.
Enseguida empiezas a darte cuenta de sus muchas peculiaridades, como por ejemplo, el tráfico, tratándose de una ciudad enorme, sorprende lo ordenado que es, y aunque el número de coches ha aumentado mucho con la mejora del poder adquisitivo, la cantidad de coches se limita, porque las matrículas salen a subasta pública (y nos quejamos del impuesto de matriculación) y por eso la gran mayoría son taxis.
Aquí los taxis no son del mismo color, son de varios colores, dependiendo de la empresa a la que pertenecen, el gran problema es que el 99% no hablan naaaada de inglés, y hay algunos que ni siquiera conocen mucho la ciudad, porque acaban de llegar del interior a trabajar aquí y claro, si eres un chino, le puedes indicar la zona, le dices donde girar… pero nosotros que no hablamos chino y ellos que ni jota de inglés, imaginaos el numerito. Ellos te hablan, como si les entendieras, y por señas le indicas cómo llegar. De momento, hemos tenido suerte, pues solo nos ha pasado de vuelta a casa. Al cabo de unos días de estar aquí ya nos dijeron los colores de taxi que son mejores, y hay colores que no debes coger nunca.
Sobre todo se debe, a que los chinos no saben decir que no, y nunca te dirán que no saben algo, si preguntas por una calle y no la saben, te liarán y lo más probable es que acabes en Hong Kong.
Y eso que todos los expats llevamos unas tarjetas con las direcciones escritas en inglés, en pin yin (es el chino escrito con caracteres de nuestro alfabeto, aunque los acentos…..ya os hablare de eso otro día) y en chino mandarín (la lengua oficial). Si vas a ir en taxi, nunca debes salir de casa sin las direcciones, al menos en chino, para enseñárselo al taxista, sino, ve en el metro. Lo que si hacen los taxis, es girar en redondo en cualquier calle, ni línea continua, ni na. Alejandro y yo fuimos en uno, que se equivocó, y fuimos media avenida marcha atrás, y era como la Castellana de Madrid de ancho y de largo. Hasta le recé a Buda. Claro que, comparado con ir en taxi en Estambul, esto es una diversión. Y lo que les encanta, tocar la bocina, Tony, el chófer de Alejandro, debe de tener un callo en el dedo del tamaño de una filloa.
Ah, me olvidaba algunos de los taxistas cantan cuando te llevan, y ni cantan bajito, ni tarareando, lo hacen como una auténtica” prima dona”.Aquí os muestro unas fotos de las taxis multicolores.

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